domingo, 12 de diciembre de 2010

Enemigos de España


Pasó bastante inadvertido, entre caos aéreo (bueno, caos, caos… en realidad precisamente el espacio aéreo se encontraba digamos que bastante despejado…) y el runrún constante de fondo de la crisis, y aún así me llamaron mucho la atención las declaracions del señor Bono, eminente y reconocido nacionalista (español). En la recepción del día de la Constitución, señaló como “enemigos de España” a los independentistas (“separatistas”, acostumbran a llamarnos, quizá porque la independencia evoque luchas coloniales y un proceso más heroico, como si “separarse” fuese cosa más fácil).


Imagino que después del Rey y del Presidente del Gobierno, el Presidente del Parlamento español debe ser la tercera figura institucional de más importancia del país, motivo por el cual su afirmación (aunque se entienda en un contexto muy concreto y sin que las intenciones vayan a más) me resulta especialmente preocupante. Ser “separatista” es considerado, por uno de los cargos institucionales de mayor rango del país, ser enemigo de España. En fin, a los enemigos de un estado hasta hace no demasiado se los fusilaba sin más. ¿Soy un enemigo de España? ¿Seremos investigados por actividades contra el interés patrio todos los independentistas?


La anécdota no da más de sí y no ha seguido un hilo de contradeclaraciones ni más intenciones que la de hacer un discurso bonito bajo el paraguas inmaculado de la Constitución. Con todo, es muy significativo de parte de esa conciencia española, “conmigo o contra mí”, que ve amenazas y enemigos en todo aquel que no piense igual, lo cual por otro lado me parece lógico, pero… ¿enemigos? ¿Expresiones de este calado son para animar a ilegalizar los partidos democráticos y pacíficos que proponen la independencia de Catalunya? Ahora que el gobierno le coge el gustillo y le puede subir unas decimitas en las encuestas el manu militari exhibido últimamente, ¿también movilizarían al ejército en un supósito rupturista? ¿Son sólo ganas, soñar en voz alta? ¿No se ha ahondado en el tema porque hay otras prioridades mucho más evidentes actualmente? Crisis querida, qué bien nos vas…


Albert

domingo, 5 de diciembre de 2010

De secuestradores suicidas

Y no hablamos de chechenos


Es el notición de este puente y no es que esté ya sobrecomentado, sino que quizá no hay otra noticia en las españas: el secuestro masivo de miles de personas por parte de los controladores aéreos.


Como no quiero añadirme sin más al “leña al mono” y al linchamiento popular que ya está puesto en marcha y seguir, de algún modo, el propósito moderado iniciático de este blog, propongo ya sólo empezar la lectura de dos contrapuntos. El primero, del siempre lúcido portal El Incordio, donde me parece angustiante, como brillantemente se expone, la terrible pérdida de calidad democrática que viene sufriendo occidente de un tiempo a esta parte. El segundo, el propio blog de una controladora aérea, que aun resultando francamente antipática y exagerar notoriamente sus argumentos, también es sano darle una ojeada.


Primero la apología. Por más que las condiciones laborales de este colectivo nos parezcan abusivas o un chantaje a los distintos gobiernos de todo pelaje que ha tenido España, un convenio es (o debería ser) un convenio: un acuerdo entre partes que lógicamente se pretende cumplir. Alterar alguno de sus puntos supone indefectiblemente una negociación entre los dos bandos y las condiciones a las cuales se llegue debería ser ley. ¿Qué hace el gobierno? Pues algo tan sencillo (y tan grave) como atentar contra la seguridad jurídica, esa nebulosa que suena tan bien y que es, ni más ni menos, el último bastión de toda sociedad civilizada. Es decir, podemos tener políticos idiotas y/o corruptos, instituciones decadentes, un paro del mil por cien o un PIB negativo, pero la garantía de la seguridad jurídica es lo que genera confianza, ese valor que tanto escasea en estos tiempos por la Península Ibérica. Pues venga, a dinamitar la confianza movilizando al ejército, que queda muy estadista, muy “no me tiembla el pulso”, muy “he estado a la altura y he hecho lo que tenía que hacer”. Si le sumamos un gobierno que funciona a golpe de estadísticas de popularidad (o a golpes de trancazos de la Merkel y el Directorio Europeo, pero eso es otra historia) y una sociedad que en este momento sería capaz de reunir quinientas mil firmas para enviar a los dos mil controladores aéreos a Guantánamo y que no volviesen, ZP estará que le arden las manos de tanto frotárselas: igual sube algunas decimitas en las encuestas de diciembre y todo.


Y ahora la refutación, que me resulta fácil: nunca podrán despertarme simpatía los imbéciles; el ser idiota, cretino y tonto de remate jamás conseguirá solidarizarme con nadie. ¿Qué demonios esperaban? ¿Una avalancha solidaria? ¿Cómo se puede ser tan estúpido (o creído, o endiosado, a saber) para retener a más de doscientas mil personas en un aeropuerto y que el hecho pase “inadvertido”? El suyo ha sido un acto tan estúpido como delictivo y otra triste prueba que en este país, si puedes joder a cuanta más gente mejor, el éxito del chantaje está asegurado. Les han volado el convenio, fatal. Pero también se han pasado por el forro del escaño el convenio de los maestros de la concertada, por ejemplo, que no tenemos los privilegios de los funcionarios (cosa que me parece perfectamente lógica, no hemos pasado ninguna oposición y somos libres de intentarlo) pero nos ha tocado pringar con los inconvenientes siendo nuestro sueldo recortado igualmente (cosa que ya no me parece tan justa). Se propuso un cierre patronal en Septiembre y se desestimó… ¡por responsabilidad y solidaridad a quienes viven peor la crisis! Los controladores ni solidaridad, ni sentido de realidad de las cosas (supongo que con su sueldo, sea el que sea, lo de la crisis les debe sonar a arameo), ni sensibilidad, ni el menor atisbo de inteligencia.


Ahora todo son lloros. Que si ha venido el ejército armado (¿y cómo pretendían que se presentara el ejército? ¿Con un ramito de rosas sociatas?), que si son unos incomprendidos, que si los medios les han demonizado, que si su versión no llega a la gente, que si el gobierno les ha engañado (¡ja, ja, ja! ¡Menuda novedad!), y todos los etcéteras. Si los echan a todos a la calle en bloque (factible: muchos controladores europeos se han ofrecido a trabajar en España) nadie dirá ni pío, más aún cuando no les representa ni CC.OO. ni UGT (¿para qué contratar a organizaciones con prácticas mafiosas cuando tú mismo puedes hacer dichas prácticas?). Pues mala previsión, amigos. Es lo que pasa cuando los miembros de un colectivo deciden ser secuestradores suicidas.


Albert


P.D.: verano de 2006, señor Montilla Ministro de Industria, Comercio y Turimso, trabajadores del handling de Iberia ocupan las pista del Prat, miles de usuarios atrapados en esa inmensa ratonera. ¿Desalojo de pistas? ¿Ejército? ¿Linchamiento moral? Nada. ¿Por qué eran mileuristas o al final resultará que es Catalunya quien is different…?

domingo, 7 de noviembre de 2010

Hundiendo a Catalunya

a golpe de bonos basura


Bueno, basura lo que se dice basura no lo son exactamente, al menos para quienes se han apresurado a su oficina habitual para suscribirlos. No dudo que dentro de poco más de un año la Generalitat pagará hasta el última céntimo de la deuda contraída, aunque sea a costa de vender más papel (que ya me veo emitiendo bonos para pagar bonos), los cuales dicho sea de paso no son para realizar grandes infraestructuras o acometer reformas y planes serios para salir de ésta, sino para pagar nóminas y evitar la lógica rebelión de los asalariados públicos. Desde luego, pues, serán basura para la ya suficientemente maltrecha economía catalana.


Siempre que me defendían a Solbes o a Castells por su supuesto “prestigio” me indignaba, incluso cuando las cosas parecían ir bien. Un señor que niegue la evidencia que se masca la tragedia (como hizo reiteradamente el ministro Pedro Solbes, siguiendo las directrices de un remozado “España va bien” aznariano, ahora con la sonrisa de ZP) en un momento en que el más tonto ya se veía las barbas remojadas y cortadas al cero, o es un solemne incompetente (luego de prestigio ni una pizca) o es un delincuente de estado. Sí, aunque suene a calificativo interecónomo, porque jugar con tamaña frivolidad, estulticia y falta total de sentido ya ni de estado sino de la más simple realidad de las cosas sólo merece una dimisión irrevocable o cárcel por atentado a la economía pública y al bolsillo ajeno. Aunque en un país como este de mandarines mequetrefes (con perdón de los chinos), las dimisiones, a la par que las dignidades, más bien escasean.


Castells en la misma senda. Ni prestigio ni leches: la única salida digna que tenía era la dimisión, que no se le ha presentado en pocas ocasiones. Nada de nada, lo máximo que tenemos ha sido el amago patético de Ernest Maragall, que quedó en un tirón de orejas de Montilla y una rectificación que me produjo vergüenza ajena, y más aún siendo el Conseller una persona que ya rebasa la edad de jubilación (¿para qué seguir, señor Ernest? ¿No ha cotizado suficientes años para la jubilación?). Luego Castells tozudo, don erre que erre, situando su “prestigio” al lado de los bonos emitidos, en la más ponzoñosa basura.


¿Por qué tanta rabia contra los famosos bonos? Un primer argumento a bote pronto es la de millones que se han gastado simplemente en promoverlos: en televisión y en periódicos (¡días y días, a toda página impar y en color!). ¿Era necesario? ¿Anunciarlo en el Telenotícies y que lo publicasen los diferentes medios como noticia no tenía el suficiente eco? En segundo lugar, por su precio exorbitado. No es el 4,75% famoso (casi un 3% más que los bonos del estado español), que podía haberse quedado en un 3 o 3,5% y del mismo modo los hubiesen colocado todos tan ricamante, sino el flagrante 3% que se llevan la cajas intermediarias. Un 3%... ¡por no hacer absolutamente nada! Colocar un producto que se vende solo. Lógicamente, este 3% es para compensar la fuerte competencia que les suponen los bonos, a años luz de la rentabilidad media de cualquier depósito. Cuantiosa compensación, exagerada, tremenda, abusiva, a 7,75% sale la broma. Vamos a rebentarlo todo. Ni huida adelante ni historias, pasemos directamente al suicidio colectivo. ¿Dónde está la cicuta? Felicidades, han escenificado más vivamente y con mayor nitidez que los pastorets de Corbera la metáfora del “por lo que me queda dentro…”.


Hoy mismo en el suplemento “Dinero” de La Vanguardia lo analizan varios expertos. Todos coinciden en que los dichosos bonos llegan tarde, resultan excesivamente caros y encima se hubiesen podido colocar mejor (directamente a través de internet o mediante subhasta, procedimiento mucho menos costoso y habitual en el Tesoro Público español). Ante tanta incompetencia y mal hacer, realmente sólo nos queda lo siguiente. En primer lugar, compadecernos de Mas. ¡Pobre Artur, el marronazo que te encontrarás cuando accedas a la presidencia! ¡La de medidas impopulares y malabarismos varios que tendrás que hacer para no tener que cerrar definitivamente la barraca! En segundo, malpensar. ¿Hay intereses ocultos? ¿Presiones de entidades bancarias? ¿Deudas de favores? Porque digo yo que con tanto asesor, tanto secretario y tantos informes imbéciles repletos de faltas a doce mil euritos la pieza, alguien con cerebro habrá en la Conselleria d’Economia. ¿De veras que a nadie se le ocurrieron las alternativas que exponen varias firmas en el suplemento de La Vanguardia de hoy del que he hablado? Hacer las cosas tan MAL sólo puede dar que malpensar o finalmente, tercera posibilidad, confirmar una vez más la completa inoperancia, incompetencia y masiva incapacidad del gobierno que nos ha tocado sufrir durante siete años. Luego dirán que toda la culpa es de Pujol.


Albert

domingo, 31 de octubre de 2010

De la Libertad Lingüística, ¡en mayúsculas, hombre!

siempre y cuando sea para hablar en castellano, claro


Es sorprendente la facilidad que se tiene en este país para crear ciudadanos de segunda. De hecho, es sorprendente la facilidad que tiene el Partido Popular de ser, precisamente y de manera sistemática, “impopular” contra todo aquel que tenga algún mínimo sentido de catalanidad. Sus votos no irán hacia su saca, probablemente pensarán. Deben olvidar que a la Moncloa no se acostumbra a llegar de rebote y por atajos, con todas las excepciones y chiripas zapateriles que se quieran. Y aún así, estos atajos, de haberlos, siempre pasan por Catalunya. Deben pensar que atacar esta catalanidad les hace más españoles, pero no más justos, ni desde luego mejores servidores de los intereses de los catalanes a quienes quieren representar.


Desde luego que emplazar al TSJC a derogar los usos lingüísticos de ayuntamientos y diputaciones es un bofetón en toda la cara y a plena luz del sol. Diría más, un insulto con cruel sorna: ¡se amparan en el nuevo Estatut! Estatut que, tal y como lo dejaron, nadie votó. Tal vez sea una pataleta por la prohibición de los toros, prohibición que no tenía, en su origen, nada que ver con nacionalismos, aunque la deriva fuera inevitable. Con todo, más allá de la increíble y solemnemente estúpida frivolidad de la señora Sánchez-Camacho (asegurar que únicamente pactará con quien esté dispuesto a volver a legalizar los toros, sin duda la gran prioridad del país y un tema que no deja dormir a la mayoría de sus ciudadanos), esta resolución es un ataque directo y frontal a buena parte de la población catalana. Es la insistencia habitual del PP: ¡nos perdonan la vida! El catalán pase, pero en casa y en la intimidad, no sea que se nos contagien los buenos españoles que tienen la mala suerte de convivir con nosotros y nuestro trillado nazionalismo .


La actitud xenófoba que parte de España tiene con Catalunya la tenemos pues en nuestra propia casa. No es ya el hecho fehaciente que si vamos a cualquier establecimiento público (especialmente en bares y restaurantes) las probabilidades de ser atendidos en catalán se evaporan como un soufflé maragalliano, sino que ahora encima la administración local y autonómica podrá atendernos como al funcionario de turno le pase por la barretina o por la boina, según el caso. “Hombre, pudiendo hablar en castellano…”. Sí, qué manía de hablar en catalán. Si es que lo hacemos por fastidiar, está claro.


Duelen además, algunas actitudes. La del presidente del TSJC, señor Miguel Ángel Gimeno: recurran. No desacaten la ley, que estaría muy feo. Recurran y quizá en cinco años resolvemos (otro tema: para la sentencia del Estaut una eternidad. Para patear la lengua (catalana)… ¿apenas unas semanas?). La del propio President Pujol: derrota total. Campi qui pugui y a defenderse hablando siempre en catalán. “¡A las barricadas!”. ¿A las barricadas o a los botes?


Lo más irónicamente surrealista es la guindilla que nos la pone el Vaticano. Recortados nuestros constantemente amenazados derechos lingüísticos, Roma, por muchos años con orejas exclusivas para Rouco y su pléyade de torquemadas, organiza la visita papal con una misa en exquisito equilibrio trilingüe catalán, castellano y latín. En Madrid se han mostrado “sorprendidos”. ¿Cómo no se van a sorprender si hacen y han hecho siempre con los catalanes lo que les da la real gana? Pues vino Superbenedicto, bastante mejor informado que su antecesor (y de nuevo cada vez cayéndome mejor), a meterles la lengua allí en donde se sientan (la lengua bucal, se entiende). Bien por Ratzinger.


Seamos moderados. Seamos optimistas. Seamos positivos. Un apretón más de tuercas de España. Un paso más (o menos) hacia la independencia.


Albert

domingo, 17 de octubre de 2010

Apología de quien no la necesita

o la ceguera del que no quiere ver


A veces me preocupa de mi blog pensar que algún día tendré que poner algo así com un parental advisor: “no recomendado para menores de edad”. Porque con según qué noticias cuesta mucho moderarse, morderse la lengua y no entrar (como por otra parte era el propósito inicial) al trapo de insultos o palabras mayores. Y de veras que cuesta.


Hagámoslo fino y rápido. El señor Ricard Gomà, cargo electo en el Ayuntamiento de Barcelona en representación de ICV, ¿de quién cobra? ¿Para quién trabaja? Ambas preguntas tienen la misma respuesta: para sus conciudadanos. ¿Y qué sentido tiene que insulte al Papa y con él a los miles de católicos que vivan en Barcelona? ¿Alguna vez se ha planteado el significado de la idea “responsabilidad institucional”? ¿Si nos visitara el dictador Fidel Castro irían a recibirlo o se manifestarían en su contra?


Que Benedicto XVI le parezca “la cara más rancia” de la jerarquía católica me parece estupendo; abra usted un blog como éste y grítelo a los cuatro vientos (eso sí, háganos previamente un favor y dimita, aunque nadie en nuestra clase política tenga la más remota idea de lo que significa esa palabra). ¿Pero a santo de qué se aprovecha de un medio pagado con dinero público como es el “pasquín” que publica el Ayuntamiento para animar a la gente a manifestarse en contra del pontífice? A partir de aquí seguirían una retahíla de descalificaciones que me ahorro, como también se ahorran los “coleguis” de ICV el criticar y denunciar, si verdaderamente quisieran ser ecuánimes y laicistas, “la cara más rancia” del islam de ciertos imanes que promulgan el odio al infiel, que obligan a las mujeres a esa prenda tan glamourosa como es el burka o que las hacen lapidar ¡por haber sido violadas! Supongo que eso no es monstruoso, debe de ser simplemente multicultural.


Y ya que estamos en temas religiosos, válgale al Papa una defensa (que no necesita), pues no muchas tiene por nuestros lares. Recién salido del cónclave no es que no le concedieran ni los noventa días de gracia que merece todo dirigente, es que no le dieron ni nueve horas. Incluso en círculos religiosos progresistas, como yo mismo pude ver. Éso fue lo que hizo que me cayera la mar de bien. Desde luego que como cardenal prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe era difícil que cayese muy bien, pero hay que entender que una cosa es ejercer el papel de fiscal y otra muy distinta el de juez.


Que los incontables casos de pederastia dentro de la Iglesia son nauseabundos tampoco lo duda nadie. Y es precisamente en su cargo anterior cuando se puso la misión de ser justiciero ante esta lacra… frenado por su antecesor Juan Pablo II que veía el tema como habladurías malintencionadas (y cómo no, por la presión de Legionarios de Cristo moviendo volúmenes de dinero estratosféricos y expandiéndose por ciertas regiones –digamos más cristianamente: “convirtiendo” a gente como churros– aunque eso sí, con la pequeña pega de tener un fundador precisamente pederasta).


No dudo que Ratzinger tiene la firme intención de ser el azote de religiosos delincuentes. Pero si “las cosas de palacio van despacio”, las de la Iglesia van en modo eterno, más aún si tenemos en cuenta que es imprescindible ir siempre con pies de plomo tratando con según qué jerarcas si no se quiere terminar como el bueno de Juan Pablo I, el Papa de la sonrisa, sonrisa congelada pues, digámoslo sin tapujos, fue asesinado en connivencia con la mafia.


Para terminar, olvídense de papas y jerarcas, señores ecosostenibles. Si es el referente de religiosos y religiosas de base, humildes y honestos servidores gratuitos no ya de Dios, sino de sus semejantes, bien se merecen esta visita y que se haga con dignidad, institucional incluida aunque en este país resulte casi imposible. Se lo tienen ganado, y si no lo creen así, vayan a ver las colas que ser forman ante los establecimientos que pacientemente atienden las necesidades básicas de centenares de personas con la soga al cuello o que directamente ya en traspasado el umbral de la miseria (y dicho sea de paso, sin distingos de sexo, color o credo). Sin ser aplicadores de sus rimbombantes “planes de acción social”, ésa es la auténtica Iglesia con mayúsculas.


Albert

domingo, 10 de octubre de 2010

El triunfo de la dignidad

o David contra Goliat


Es seguramente un título rimbombante y algo exagerado, pero así lo veo. Las noticias que llegan de Madrid no siempre tienen porqué ser malas, incluso si provienen del PSOE. El triunfo en las primarias del Partido Socialista de Madrid (ni ajustado ni holgado) por parte de Tomás Gómez bien merece un inicio así.


No es sólo la justicia en el hecho que gane el candidato que más ha trabajado en el terreno, que lleva años metido en el día a día la poítica de la Comunidad de Madrid y que además tiene el honor de haber sido el alcalde más votado de España (de municipios de más de 50.000 habitantes, obteniendo en Parla un abrumador 75,35% del sufragio), sino sobretodo el gusto del solemne bofetón (supongo que involuntario, pero él se lo buscó) a Zapatero. Parece que esta satisfacción es compartida por no pocos españoles, lo cual no sorprende a tenor de la pésima imagen que el electorado tiene de su presidente y aún así, no deja de ser paradójico que un presidente que se coló en la Moncloa prácticamente de casualidad y que fue alivio en aquel momento de muchos, acabe su singladura al frente del estado con tanta gente que “le tiene ganas”.


Por más justificaciones que se hayan apresurado a dar, por más “ejercicio de la democracia interna” que quieran presumir, por más caras sonrientes que ponga Trinidad Jiménez y por más que Zapatero niegue como de costumbre la realidad evidente, muchos analistas coinciden en situar al presidente del gobierno “al borde del abismo”. Ahí están también el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, insinuando si convendrían cambios de sillas y más contundente el siempre locuaz Alfonso Guerra, las declaraciones del cuál ZP dijo “respetar” aunque desde luego mucha gracia no le harían.


Y sí: en el momento en que dentro de tu propio partido, un partido donde la maquinaria interna lo es todo, donde se ejerce la fuerza, en ocasiones descaradamente bruta y salvaje (que se lo cuenten a Maragall), un revés de este tipo no puede ser más que un presagio. Sorprende mucho que después de incontables desaguisados de mayor o menor calado, un presidente tan manifiestamente incompetente siga al cargo. Y no hablo de mociones de censura ni mayorías parlamentarias (éstas siempre pueden negociarse a cambio de unos cuantos o unos muchos millones, para eso está el PNV), sino de movimientos internos en el partido. Por eso se intuye la fuerza de Zapatero, la tremenda y aplastante maquinaria de que debe gozar dentro del PSOE. Pero aunque (como él mismo manifestó en una ocasión) confíe ciegamente en la suerte que dice haber tenido siempre, todas las buenas rachas, si no se sustentan en algo más sólido, terminan por acabarse, en el póker, en política y en la vida. Lo único que queda por ver es si ese final será, y así me gustaría aunque sólo fuera por gozar de una más de las muchas ironías que a veces nos regala la vida, en unas primarias donde el propio presidente sea uno de los púgiles.


Albert

domingo, 3 de octubre de 2010

De "vagos" y maleantes

Y de pancarteros, ya puestos


Sin duda el título de este artículo funcionaría mejor en catalán, por el juego de palabras: “vaga” significa “huelga”; si se me permitiera crear la acepción de “persona que fa vaga” dentro del término “vago”, voilà el leitmotiv del artículo, pues vagos ciertamente son (que lo son y mucho) nuestros huelguistas locales con cargo, léase el señor Boada.



No es abrirle los ojos a nadie, y desgraciadamente hablar de política tanto catalana como española hoy en día es a menudo una eterna redundancia y una continua repetición de la misma musiquilla. En el caso de hoy, para los no residentes en Catalunya y resumiendo, un partido minoritario, con líderes que se han declarado en una ocasión y textualmente “antisistema”, que no dejan pasar una ocasión para practicar el proselitismo y aleccionamento paternalista propio y condescendiente de su religión sin Dios y que para acabar el chiste malo que ya son de por sí se les asigna la conselleria de Interior, se cuela asombrosamente en un gobierno autónomo no una vez sino dos y aun amenazando a todos los catalanes de una tercera ración si la aritmética cuadra (¿no querías sopa…?). Claro que sí, que puestos a crear un gobierno de hermanos Marx (pero sin el menor atisbo de gracia) tampoco hace falta nada más (salvo ser “d’esquerres de debò”, ¡sólo faltaría!).



En fin, que el número dos de este pintoresco partido post-stalinista aderezado con una capa de pintura verde desconchada superguay decidió solidarizarse con la “clase obrera”, ni que fuera por un día y aunque les quintuplique el sueldo, e irse para Girona, no sabemos si en coche oficial o en Bicing, aunque imagino que lo primero, puesto que lo segundo sería infringir alguna normativa municipal y ellos respetan la legalidad vigente, a pesar de todo. Entretanto, disturbios en Barcelona y los hippijos habituales (patrios y de importación) pensaron aprovechar los tiempos de crisis para reconvertir su actividad delictiva en algo más lucrativo como robar ropa de marca en las tiendas del centro.



Me da exactamente igual que se diga que el conseller Saura estaba al frente de la conselleria, o que la asignaciones de Boada no son puramente policiales. ¿Qué demonios hace un alto cargo público en una manifestación sindical contra un gobierno al cuál su partido apoya indirectamente aunque sólo sea a su sucursal autonómica? ¿Pagamos impuestos para que los políticos con cargo marchen detrás de una pancarta? Si quieren coherencia con sus ideales, solución rápida y fácil: dimisión. Si lo único que les interesa como todos los ciudadanos del país tenemos claro ya es la poltrona y el cochecito, que vayan con sus discursitos progrebuenistas a aleccionar a su señora madre.


Albert